sábado, 18 de septiembre de 2010




Aris Spentsas reivindica con su Preferiría no hacerlo un recuerdo para una de las formas de comunicación que empieza a estar ya más en desuso; el correo, especialmente el áereo, a través de un movil realizado con viejos y arrugados sobres. El a veces exigente avance de los tiempos, implica la pérdida del sentido de “lo antaño”. El nostalgico romanticismo que suponía escribir a mano, perfumar una carta, encerrar en un sobre todo tipo de sentimientos, emociones, preocupaciones, alegrías, noticias de toda índole, poco a poco va quedando relegado a la memoria inerte de achacosos y rugosos sobres para cartas.
Montserrat Valls Codina rinde con La caseta daurada un tributo escultorico a la soledad aceptada, querida, buscada; al ser humano que sabe aislarse, encontrarse y enfretarse a si mismo, por lo que posteriormente sabrá compartir, pues sabrá distinguir lo que le es afin a su existencia, de lo superficial y lo impuesto.

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