miércoles, 8 de septiembre de 2010

EL DIBUJO, UN ÁMBITO EXPOSITIVO DEMASIADO OLVIDADO


L’Associació Sant Lluc per l’art (ASLL) inauguró el pasado, viernes, 3 de septiembre, en la sala de exposiciones del Col·legi d’Aparelladors de Mataró (Plaça Xamar, 2) su temporada de exposiciones, con la segunda edición de Passió pel dibuix (Pasión por el dibujo), donde cinco reconocidos artistas de la ciudad muestran sus trabajos en este ámbito hasta el próximo 10 de octubre.

Albert Alís, Francesc Bas, Joseph M. Codina, Alberto Romero y David Vergés son los artistas invitados en esta ocasión – recordemos que la primera muestra, fueron cinco mujeres quienes ofrecieron sus trabajos- y que utilizando diversas técnicas y temáticas, exhiben en conjunto una obra que para Antoni Luis, presidente de la ASLL “cumple las expectativas”, tal como indicó en su discurso de presentación, a lo que también añadió que: “a los artistas nos mueven las pasiones por el dibujo, sin dejar de lado un principio primordial: el de la cultura. Es necesario crecer como sociedad y como personas”.

En nombre de los artistas, Albert Alís, hizo mención de la desnudez que significa el dibujo, tomando como base la frase de Edgar Degas que ilustra el cartel de la muestra: “El dibujo no es la forma, es la manera de vivir la forma”. Para Alís, “El dibujo es un acto íntimo, tanto que el dibujo es la manera de mostrar la forma”.

ALBERT ALÍS: APUNTES AL NATURAL DE UN MAESTRO


En la muestra, Alís presenta cinco obras: tres de ellas basadas en uno de los símbolos de la ciudad: una nave del Renacimiento llamada Coca, realizados en gran formato, con carboncillo, sanguina y lápiz con acuarela, junto con dos esbozos de la Plaza España de Barcelona y un local de Mataró. En conjunto, su obra destaca por una plena consistencia, con la palabra aplomo como común denominador: dominio en el trazo, en la perspectiva, en el tratamiento, en la selección de conceptos... Es el dibujo por el dibujo, sin defectos... perfecto. Es mucha la experiencia, y muchos también los años de artista y de maestro. Sin ningún género de dudas, la madurez de Alís vive una total plenitud, demostrando firmeza y cohesión en los conocimientos, experimentación y estudio constantes, y espíritu humanista en su obra, lo cual le permite afrontar cualquier reto artístico con extrema solidez.

FRANCESC BAS: EL DESCUBRIMIENTO DE UN GRAN ARTISTA


Habitual durante años de la Col·lectiva Sant Lluc, la obra expuesta de este dibujante y diseñador gráfico, permite descubrir, lamentablemente tarde debido a su fallecimiento, su grandeza artística, con un grupo de trabajos sorprendentes, técnicamente magníficos, adecuados al tema a tratar. En su calidad de artista, y como profesor de la Escola Massana, fue también dado a pruebas y ensayos, resultando los mismos de una gran firmeza, planteando con maestría y brillante ejecución, el retrato dentro de sus más estrictos cánones académicos; el dibujo al natural y el paisajismo, a través de la ligereza y agilidad de una línea, el diseño moderno y vanguardista para portadas de libros – en base a un especial papel couché, y una significativa e interesante abstracción. Todo ello, utilizando pluma, lápiz, rotulador, y realizados en pequeño formato. Un conjunto de obra muy bien seleccionado, diverso y exquisito. Tal como informó el presidente de la Associació Sant Lluc per l’Art, está previsto por la entidad, realizar una antológica de su obra.


JOSEP Ma. CODINA: FAC SIMILE


Desde la primera edición de la bienal Torres Garcia (año 2005), Codina desarrolla una y otra vez, su actual obsesión por las rugosidades del cuerpo, los pliegues de la piel, sus cicatrices... a través del paso del tiempo, y de una particular caligrafía dérmica, demostrativa de la vulnerabilidad de la existencia, sin olvidar sensualidad y connotaciones eróticas, que si bien en aquel certamen, y en su posterior exposición de febrero de 2008 en el Ateneu Caixa Laietana, constituyeron toda una novedad, en el último cuatrimestre del 2010, resulta una temática reiterativa y única, que dentro de la exposición Passió pel dibuix, tiene como diferencia el soporte y la técnica empleadas: pintura acrílica y grafiti (le resulta más moderno al artista que decir lápiz), aplicados a un papel especial procedente de un molino, en formato grande, realizado expresamente para el artista, que con el mismo soporte, ha trabajado con el mismo papel, pero superponiéndolo encima de otro.

ALBERT ROMERO: NEUTRALIDAD


Papel níveo de blancura infinita. Un paisaje urbano y una gran sensación de amplitud, y con la sola presencia de una figura humana. Un pequeño cesto con pan y un retrato femenino cabizbajo. Romero es simple y meticuloso hasta extremos insospechados, y si bien en pintura resuelve a la perfección cualquier temática que se plantee, en el dibujo se muestra distante a la visión del espectador. Trabajando siempre con lápiz, su trazo, más difuminado, da cierta sensación de inseguridad, de falta de firmeza. No se encuentra muy a gusto en el dibujo, como esencia del arte, y su talante, generalmente realista, queda excesivamente neutro. Pero curiosamente, en el conjunto de la exposición, es un contraste que denota un interés del que el espectador no puede huir.

DAVID VERGÉS: ROMPIENDO MOLDES


Los trabajos de Vergés huyen totalmente del que, por norma, se entiende como concepto clásico del dibujo, pues simplemente se ha limitado ha utilizar papel con más de 60 años de antigüedad –a destacar unas cartillas de racionamiento – y transformando el papel (en realidad un documento histórico) en una particular obra, con recortes e insinuantes pliegues y dobleces. Una innovación dentro del dibujo llena de originalidad – aunque alguien pueda calificarlo más de manualidad – que si bien no dispone de trazo, forma o contenido, no deja de sorprender el tratamiento dado, conceptual y de vanguardia. El formato es, lógicamente, pequeño, pero la estructura de obra presentada es imposible que admita otro tipo de medidas.

La obra de Vergés no está en absoluto vacía de significado, sino que va la búsqueda de nuevos conceptos, más allá de marcadas estructuras, con dominio absoluto de la técnica más que de la apariencia.

martes, 7 de septiembre de 2010

UNA ATRACTIVA ANTOLÓGICA DEDICADA A SALVADOR PUJOL






Por norma, cuando se presenta una exposición retrospectiva, ésta suele exhibirse en gran formato, y con la magnitud correspondiente, pues según la edad del artista y su trayectoria profesional, la muestra puede ser abrumadora. No obstante, ello no significa forzosamente que el carácter y el interés de la obra expuesta sean grandes, pues la vida artística, como la de todo ser humano, tiene sus altibajos. En más de una ocasión, poca cantidad y bien escogida también permiten formar una digna exposición antológica.


Joan Fàbregas y Daniel Cabrera, los propietarios de Gal-Art, situada en la ronda O’Donnell, 89 de Mataró, http://galeriadearteantiguedadesycolec.blogspot.com/ tienen este concepto muy claro, pues las dimensiones de su galería en un principio, pueden condicionar sus exposiciones, pero en la práctica, permiten escoger con propiedad, atención y calidad. Y así lo han demostrado con Penúltima, una pequeña retrospectiva dedicada a Salvador Pujol, que a sus 79 años, todavía permanece en activo, dentro del mundo del arte local.


Las referencias pictóricas más conocidas de Salvador Pujol, siempre se han centrado en el paisaje, especialmente el natural, gracias a sus viajes a diferentes países. Y si bien hay que reconocer que su paisajismo es extremadamente compacto, de perspectiva y espacio comprimido, utilizando una paleta muy trabajada, demasiado consistente, dando todo ello lugar a la expresión de una obra demasiado teatral, la selección de trabajos que presenta en Penúltima, rehuye en buena medida de esta visión, pues muestra al espectador una obra luminosa, profundamente mediterránea, dando lugar a un paisaje urbano, donde la serenidad y el sosiego fluyen a placer. Su cromatismo juega con tonos suaves y muy cálidos, y como siempre, con un trazo pequeño, cuidado y perfilado.

Sin duda alguna, la obra de Pujol es de fácil observación, sin obstáculos psicológicos ni significaciones ocultas, decorativa y plácida.
Pero si el espectador es curioso, no dejará de observar que la soledad es el común denominador en Penúltima; el de una cashba en Marruecos, una fuente en el paseo del Callao de Mataró, Cala Bona en la Costa Brava, unas barcas varadas, el vacío de unas calles... aunque unos balandros navegan a toda vela en la oscuridad, iluminados por sus propios reflejos.Una exposición que exhibe una obra de diversas épocas, concisa y explícita, bien seleccionada, que, sin olvidar su particular paisajismo, ofrece una imagen de plenitud pictórica, bastante desconocida, permitiendo que el visitante se adentre a la contemplación de la vida, a través del entorno, que no de la existencia humana.